Sensores que diagnostican ‘el estado de salud’ de los monumentos

Un equipo de investigación de la Universidad de Sevilla y la Universidad de Granada ha desarrollado una metodología que permite comprobar posibles daños en los bienes históricos desde un lugar lejano, en tiempo real y a bajo coste. Estos dispositivos detectan y alertan del deterioro que sufren las estructuras. Además, generan modelos matemáticos que permiten simular en qué condiciones se deteriora su superficie.

Autoría: Alba Madero / Fundación Descubre.


Granada, Sevilla |
04 de mayo de 2021

Normalmente, las enfermedades son inesperadas. La mayoría de ellas, como los resfriados, se pasan en unos días y el paciente recupera la salud tras un sencillo tratamiento acompañado de descanso. Otras, sin embargo, requieren un examen más exhaustivo por parte del médico para determinar la gravedad de la afección. Esto requiere tiempo y recursos, que en ocasiones pueden no llegar a tiempo para garantizar el bienestar del enfermo.

Esta situación del paciente ante los síntomas es extrapolable a lo que ocurre con los monumentos de muchas ciudades, que requieren reparaciones a causa del creciente urbanismo y amenazas globales como el cambio climático. Pero, ¿cómo se sabe que un bien histórico goza de ‘buena salud’?

En esta cuestión se centra la labor de un equipo de investigación de la Universidad de Sevilla y la Universidad de Granada, que ha diseñado un sistema basado en sensores para monitorizar monumentos a distancia y en tiempo real.

Los sensores recogieron datos sobre la temperatura y humedad de la estructura y el microclima del entorno en verano e invierno.

Con esta tecnología, que puede aplicarse a otros bienes históricos, percibe los cambios de temperatura y humedad tanto de la estructura como del microclima que lo rodea. El método propuesto funciona del mismo modo que un diagnóstico médico: los sensores realizan una evaluación continuada del monumento y alertan a los científicos si hay alguna anomalía en su superficie como grietas o signos de erosión.

Asimismo, si los científicos observan los datos de base de un monumento y establecen con ellos que éste tiene ‘buena salud’, pueden determinar también mediante un modelo matemático producido por este mismo sistema qué patologías (daños por agua, grietas, erosión…) sufrirá si está expuesto a determinados niveles de humedad y temperatura. Así, el modelo matemático funciona como un médico que previene a su paciente de que sufrirá anemia si sus niveles de hierro descienden hasta cierto punto.

Muralla Ziri

Los investigadores han empleado el método en la Muralla Ziri de Granada, afectada con exceso de vegetación y una severa erosión provocadas tanto por el clima como por las obras urbanísticas a su alrededor. Los científicos instalaron dos sensores para medir la temperatura y la humedad de este elemento arquitectónico en condiciones normales durante el invierno y el verano, en tiempo real. Al comparar estos datos de base con los nuevos que recogían de manera continua detectaron que, de igual modo que un paciente en estado crítico necesita tratamiento, el muro requería intervención. “Estos datos de referencia sirvieron para localizar anomalías y alertar a los técnicos que se encargan del mantenimiento de los bienes históricos de Granada del severo deterioro que sufría la muralla. Al final, la intervinieron para arreglarla”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Sevilla José Sánchez.

Grupo de investigación ‘Termotecnia’.

Este método, detallado en un artículo publicado en la revista Journal of Cleaner Production, propone un sistema más económico que los análisis habituales, que requieren un mayor esfuerzo tecnológico y humano. “Para realizar la misma labor que estos sensores, un técnico o inspector tendría que acudir al sitio donde se sitúe el monumento a diario y realizar los análisis allí. Esto supone el traslado continuo de instrumental científico y una inversión de tiempo muy importante”, comenta José Sánchez.

Así, de igual modo que un médico vela por el bienestar de sus pacientes, trabajos como el que propone el grupo ‘Termotecnia’ no solo previenen derrumbes y accidentes. Al monitorizar la ‘salud’ de los monumentos históricos, los investigadores también ayudan a mantener el equilibro entre la conservación de estos elementos y los avances urbanísticos, pasado y futuro de la ciudad.

Más información en #CienciaDirecta: Diseñan un sistema de sensores que detecta anomalías de bienes históricos en tiempo real


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