Se buscan voluntarios para escuchar y medir la oscuridad del eclipse
Queda un mes para el primero de los tres eclipses totales de Sol y todavía es posible participar en iniciativas de ciencia ciudadana como EclipseDSM, la misión Globo-Sonda o ECOECLIPSE, este último dirigido por la investigadora de la Universidad de Sevilla Irene Mendoza y centrado en examinar cómo afectan los eclipses a los animales? Si viajas o te encuentras el próximo 12 de agosto en algún punto donde se vea el primero de estos eclipses, aún estás a tiempo de aportar tu granito de arena a la ciencia.
Desde la antigüedad, los eclipses solares han llamado nuestra atención por tratarse de fenómenos únicos que transforman el día en la noche de forma fugaz. Y precisamente esta peculiaridad los convierte en un laboratorio natural para estudiar los cambios abruptos de luminosidad y cómo impactan en los ecosistemas y los seres que los habitamos.
En 1932, el profesor Wheeler aprovechó un eclipse total en Estados Unidos para lanzar una petición a la colaboración ciudadana. Así recopiló 498 informes sobre aves, mamíferos e insectos que describieron comportamientos anómalos, como los de enjambres de abejas que entraron de forma apresurada en sus colmenas.
Con la llegada del Trío de Eclipses a España han surgido varias iniciativas de ciencia ciudadana con el mismo espíritu en las que todavía es posible participar.
La contaminación lumínica: un problema de fondo
El próximo eclipse del 12 de agosto ocurrirá a última hora de la tarde y traerá la noche con antelación, cuando todavía no estén encendidas las luminarias, fábricas y otras fuentes de luz artificial que perturban el cielo estrellado. Este súbito anochecer-amanecer puede aprovecharse como un experimento de contaminación lumínica a gran escala.
A diferencia de otros tipos de contaminación, la contaminación lumínica pasa más desapercibida, pero también tiene un impacto en los ecosistemas y los seres vivos. Por ejemplo, los insectos son atraídos a las farolas, o las crías de tortuga marina, en vez de ir hacia el mar, se dirigen hacia el interior guiadas por la luminosidad de las ciudades. Además, altera el ritmo circadiano de las personas e incluso se relaciona con algunas enfermedades.

Simulación del cielo que veríamos sin contaminación lumínica desde Igualada el 6 de julio. En el este del cielo se aprecia la brillante Vía Láctea. / Modelo GAMBONS
Para recabar datos que permitan evaluar la calidad del cielo y tomar decisiones para protegerlo, el equipo de Gaia4Sustainability estudia la fotopolución a través de su modelo teórico GAMBONS y la red colaborativa de fotómetros caseros FreeDSM.
“Las autoridades van a necesitar datos. Si nosotros estimamos, por ejemplo, que cambiar las farolas de sodio de un pueblo por led aumentará el brillo del cielo un 20 %, tendremos más opciones de protegerlo”, explica Eduard Masana, astrónomo de la Universidad de Barcelona y miembro del proyecto Eclipse DSM.
Eclipse DSM, los fotómetros caseros
Aprovechando la infraestructura de Gaia4Sustainability, los investigadores le dieron una vuelta de tuerca al proyecto para incluir una línea de ciencia ciudadana y estudiar los cambios en la luminosidad del cielo durante los eclipses. Así surgió EclipseDSM.
“EclipseDSM propone un modelo de brillo del cielo nocturno y unos medidores caseros para agrupar la información en un servidor que permita hacer lecturas de la calidad del cielo nocturno”, explica Iñaki Ordóñez a SINC, astrofísico del Planetario de Pamplona y colaborador de EclipseDSM en un taller en Cuenca.

Iñaki Ordóñez explica el funcionamiento del fotómetro FreeDSM durante un taller en Cuenca de la Asociación para la Enseñanza de la Astronomía (ApEA). / Alejandro Muñoz
Durante los eclipses, los fotómetros repartidos por la franja de totalidad permitirán estudiar los cambios de luminosidad y aportar nuevos conocimientos sobre la física de la atmósfera. Además, los sensores de temperatura, humedad y presión del fotómetro servirán para relacionar la disminución de la radiación solar con los cambios de esos parámetros ambientales.
La iniciativa preveía la construcción DIY de los fotómetros por un coste de menos de 30 €. Sin embargo, el desabastecimiento de una pieza clave ha obligado a pivotar para el próximo eclipse y pasar a repartir fotómetros montados en los talleres.
El objetivo es desplegar unos 50-60 fotómetros en agosto. Como ejemplo, el Planetario de Pamplona colocará dos, uno en el Parque Natural de Sendaviva y otro en el Palacio de Baluarte para comparar sus medidas. Carolina Clavijo, participante del taller de Cuenca y presidenta de ApEA, lo colocará en Valladolid.
Todavía es posible sumarse a la iniciativa EclipseDSM a través de su web para el próximo eclipse y los de 2027 y 2028.
ECOECLIPSE para ‘escuchar’ este fenómeno
¿Y cómo afectan los eclipses a los animales? Esa pregunta se hizo la investigadora en ecoacústica Irene Mendoza cuando ideó ECOECLIPSE con el espíritu de aquel proyecto pionero de 1932.
Estos grandes episodios de ‘contaminación lumínica invertida’ son experimentos naturales para entender cómo cambia el comportamiento de los animales y una de las formas de documentarlo es a través de su actividad vocal.

El equipo del proyecto RarAvis revisa las grabadoras automáticas de sonido instaladas en el Parque Natural de Doñana. / Irene Mendoza
El mes que viene, ECOECLIPSE repartirá 300 grabadoras a lo largo del norte peninsular. Colaborarán expertos de la Red Española de Investigación en Ecoacústica (REIE) y también aficionados con grabadoras automatizadas de fauna. Se colocarán dos días antes del eclipse y se recogerán dos días después y sus datos nutrirán futuras publicaciones científicas.
“Más allá de la anécdota del eclipse, el proyecto nos permitirá entender qué animales son más sensibles a los cambios de luz”, apunta Mendoza, investigadora en ecología de la Universidad de Sevilla.
De momento, ECOECLIPSE se centrará en documentar la actividad de aves y murciélagos. La hipótesis de partida es que los animales acostumbrados a los cambios de luminosidad, como los murciélagos semiurbanos, serán menos sensibles a los cambios del eclipse que aquellos que viven en un entorno natural.
Próximamente el proyecto también contará con una app para que los aficionados sin grabadoras profesionales puedan contribuir a ECOECLIPSE.
Vivir los eclipses y contribuir a la ciencia
El próximo Trío de Eclipses es una oportunidad para participar en proyectos de ciencia ciudadana como EclipseDSM, ECOECLIPSE o la misión Globo-Sonda, tomar conciencia sobre la contaminación lumínica y fomentar vocaciones científicas. La ayuda desinteresada de la gente será crucial para obtener datos que sería muy complicado obtener de otra manera.
“Quienes participen tomando mediciones serán conscientes de cuánto brilla nuestro cielo y de si estamos colocando el fotómetro o la grabadora en una ciudad o en un ámbito rural”, recuerda el astrofísico Iñaki Ordóñez.
En definitiva, los eclipses también serán una ocasión para volver a conectar con nuestro cielo, porque como recuerda Carolina Clavijo, “no conocemos el cielo, porque no lo vemos”.
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