Sevilla /
14 de octubre de 2026

El meloncillo, la única mangosta de Europa, se suma al inventario de biodiversidad del campus de la UPO

Fotografía ilustrativa de la noticia
Esta iniciativa centrada en la renaturalización de los espacios universitarios cuenta con el apoyo de la Oficina de ciencia ciudadana de Andalucía, impulsada por la Fundación Descubre y la propia Universidad Pablo de Olavide y financiada por la Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación (Junta de Andalucía) y la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades)

El estudiante del Grado en Ciencias Ambientales de la Universidad Pablo de Olavide José Carlos Arriaga Macías ha observado y fotografiado en el campus de la UPO un meloncillo (Herpestes ichneumon), un pequeño carnívoro que constituye el único representante de la familia de las mangostas en Europa, donde solo está presente en la península ibérica, principalmente en su cuadrante suroccidental. La observación se ha compartido en la plataforma iNaturalist y ya forma parte del proyecto de ciencia ciudadana ‘Biodiversidad en la Universidad Pablo de Olavide’, impulsado por investigadores del Área de Botánica de la UPO.

Imagen de meloncillo captada por el estudiante José Carlos Arriaga Macías en el Campus de la UPO.

“Participar en este proyecto me ha permitido conocer más de cerca la biodiversidad de nuestro entorno”, afirma este estudiante, quien resalta que “esta observación ha sido especialmente interesante para contribuir al conocimiento de esta especie en nuestra universidad”. José Carlos, además, es uno de los integrantes más activos del Aula de la Naturaleza de la UPO. Junto al CEi CamBio, estudiantes de los institutos María Galiana y Galileo Galilei de Montequinto y estudiantes de la asociación sociocultural Nuestra Señora de la Candelaria, el Aula de la Naturaleza participa en otro proyecto de ciencia ciudadana centrado en la renaturalización de la UPO, financiado por la Fundación Descubre, la propia Universidad Pablo de Olavide y con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT).

Un refugio de biodiversidad en un entorno metropolitano

“La presencia de un carnívoro silvestre como el meloncillo es una muestra llamativa de la fauna que puede albergar el campus”, explica Santiago Martín Bravo, catedrático del Área de Botánica de la UPO y uno de los promotores del proyecto. Según detalla, la combinación de zonas arboladas, herbazales y espacios húmedos, como el canal y las lagunas, ofrece refugio y recursos a numerosos organismos que, además, mantienen interacciones complejas entre sí.

Por ello, el investigador subraya que, para conservar esta biodiversidad, “no basta con proteger puntos concretos o especies singulares: es importante mantener un conjunto suficientemente amplio y diverso de espacios naturales y seminaturales que permita a las especies alimentarse, refugiarse, reproducirse y desplazarse”.

“Más allá de lo novedoso del registro de esta especie, esta observación supone un ejemplo más del valor de nuestro campus como refugio de biodiversidad en un entorno metropolitano fuertemente antropizado”, añade Martín Bravo, para quien el conocimiento de esta biodiversidad es “una piedra angular para su adecuada valoración, conservación y gestión”.

Ciencia ciudadana para conocer y conservar

El proyecto ‘Biodiversidad en la Universidad Pablo de Olavide’ fue puesto en marcha a finales de 2020 desde el Área de Botánica de la UPO por el catedrático Santiago Martín Bravo y el investigador postdoctoral José Ignacio Márquez Corro, con el objetivo de contribuir al conocimiento, la puesta en valor y la conservación de la biodiversidad del campus. Funciona a través de iNaturalist, una plataforma gratuita en la que cualquier persona puede compartir fotografías de seres vivos desde su teléfono móvil para que una comunidad de naturalistas aficionados y profesionales ayude a identificarlos.

En poco más de tres años, la iniciativa superó las 1000 especies inventariadas, un hito que alcanzó en marzo de 2024. Hoy reúne 14.200 observaciones de unas 1600 especies distintas, aportadas por casi 500 personas, y más de 1500 usuarios han colaborado en su identificación. Las plantas silvestres concentran más de la mitad de los registros, seguidas de la fauna, las plantas ornamentales y los hongos.

Pero el proyecto es mucho más que un catálogo. También sirve como herramienta de gestión del patrimonio natural de la Universidad: permite realizar seguimientos de especies raras o amenazadas, detectar de forma temprana la colonización de especies exóticas invasoras, una de las principales amenazas para la biodiversidad, y ayudar al diseño de líneas de actuación en la política ambiental del campus.

“Mediante este proyecto de ciencia ciudadana estamos consiguiendo conectar no solo a la comunidad universitaria, sino a la ciudadanía en general, con la naturaleza de nuestro campus”, concluye el catedrático. 


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