Almería, Málaga /
05 de julio de 2026

El alga invasora regresa al mar convertida en alimento para peces

Fotografía ilustrativa de la noticia

Autoría: Patricia Pérez / Fundación Descubre

Una macroalga que se acumula en las costas andaluzas, una especie de pescado infravalorada y la biotecnología se combinan en una investigación de la Universidad de Málaga que busca reducir la dependencia de la proteína animal para avanzar hacia una acuicultura más sostenible.

Cada vez más pescado llega a nuestra mesa procedente de piscifactorías. La acuicultura no ha dejado de crecer hasta superar a la pesca extractiva y convertir a España en el principal productor de la Unión Europea. Andalucía, con casi un siglo de tradición de esteros y salinas, es una de las principales regiones del país en la cría de especies de alto valor comercial, como la dorada, la lubina, la corvina o el lenguado.

Sin embargo, gran parte de esos peces sigue alimentándose con harinas y aceites elaborados a partir de capturas de otros peces salvajes. En muchos casos se trata de ejemplares pequeños, abundantes y de escaso valor comercial, pero cuya extracción supone una presión añadida sobre los ecosistemas marinos. Encontrar alternativas sostenibles a esta proteína animal se ha convertido en uno de los desafíos del sector.

Lisas en tanque de agua en una piscifactoría.

Lisas en tanque de agua en una piscifactoría.

Un equipo de investigación del Instituto de Biotecnología y Desarrollo Azul de la Universidad de Málaga (UMA) ha validado una propuesta que aborda varios frentes al mismo tiempo. Su trabajo, publicado en la revista Journal of Applied Phycology, combina un alga invasora que se acumula masivamente en las costas andaluzas, una especie de pescado infravalorada en España como la lisa o mújol, y la aplicación de técnicas biotecnológicas para transformar ambos elementos en una oportunidad para la acuicultura del futuro.

Transformar el problema en recurso 

El protagonista vegetal del estudio es Rugulopteryx okamurae, una macroalga originaria del Pacífico occidental que en apenas una década se ha convertido en una de las más invasivas. Su biomasa cubre fondos marinos y llega a las playas en cantidades que obligan a realizar costosas labores de retirada y gestión. Además, desplaza a especies autóctonas y altera el equilibrio de los ecosistemas costeros.

Extracto de alga.

La comunidad científica trabaja en dos vertientes complementarias: entender mejor su comportamiento e impacto ecológico, y buscar fórmulas para convertir sus abundantes arribazones en recursos con valor añadido, desde nuevos materiales hasta ingredientes para alimentación acuícola. El escollo son precisamente los compuestos defensivos asociados a su éxito invasor, sustancias que disuaden a otros organismos marinos de consumirla.

El equipo de la UMA, en colaboración con el Departamento de Biología y Geología de la Universidad de Almería, sometió la biomasa a un tratamiento biotecnológico combinado para transformarla antes de incorporarla a la alimentación animal. Mediante la introducción de enzimas, bacterias y levaduras degradaron parte de las estructuras vegetales, facilitando su digestión, las propiedades nutricionales asociadas y la reducción de los compuestos responsables de ese rechazo natural.

Con la materia prima obtenida elaboraron dos piensos experimentales que contenían un 5 % y un 15 % del alga transformada. Una fórmula similar se había utilizado en un estudio anterior con lubina europea, una especie carnívora. En esta ocasión los expertos apostaron por la lisa o mújol, un pez omnívoro mucho más predispuesto a consumir algas.

Aunque denostado en algunas zonas de España por asociarse a los puertos y aguas contaminadas, presenta un perfil nutricional con proteínas de calidad, omega 3, vitaminas y minerales. “Revalorizarla contribuiría a diversificar la producción acuícola y reducir la dependencia de especies carnívoras, cuya alimentación resulta más exigente y costosa”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la UMA Salvador Arijo, uno de los autores del estudio.

El investigador Jorge García durante el proceso de hidrólisis enzimática.

El investigador Jorge García durante el proceso de hidrólisis enzimática.

Cuando el alga mejora el menú  

Durante 66 días, ejemplares comerciales de lisa recibieron los nuevos piensos junto a un grupo control alimentado con una dieta convencional. “De partida considerábamos un éxito que no hubiera cambios en los peces, ante el desconocimiento de cómo iban a funcionar los componentes tóxicos del alga; nos sorprendió obtener cambios positivos en ciertos parámetros”, reconoce el investigador de la Universidad de Málaga Daniel Álvarez, primer autor del estudio.

  • Mantuvieron un crecimiento normal, con cambios favorables en la composición del músculo, la parte destinada al consumo humano.
  • Los ejemplares alimentados con el pienso que contenía un 5 % de alga presentaron mayor contenido proteico, menos grasa muscular y niveles superiores de omega 3, ácidos grasos asociados a beneficios cardiovasculares y neurológicos. Los científicos creen que el organismo de los peces desarrolló una capacidad de retención selectiva de estos compuestos saludables.
  • Analizando genes relacionados con el metabolismo, el estrés celular y la inmunidad, detectaron señales compatibles con mecanismos de adaptación fisiológica y una activación moderada de las defensas naturales. “Esto es positivo porque pueden actuar de barrera preventiva frente a virus y otros patógenos”, señala Álvarez.
  • Los peces alimentados con el alga mostraron mayor diversidad microbiana y un aumento de microorganismos capaces de degradar compuestos vegetales complejos. Lo relevante es que estas modificaciones se produjeron sin generar desequilibrios en el intestino.  

La investigación inicia el camino para confirmar el potencial de la macroalga asiática como ingrediente funcional en la acuicultura. “Es importante seguir profundizando en cómo incorporar este tipo de piensos de forma segura y eficaz, teniendo en cuenta tanto las concentraciones del alga como la dosis de administración, no solo en la lisa sino también en otras especies, para comprender mejor sus efectos a largo plazo”, concluye Arijo.

El investigador Daniel Álvarez tomando muestras.

El investigador Daniel Álvarez tomando muestras.

De validarse, las enormes acumulaciones de Rugulopteryx okamurae que hoy se amontonan en las costas pasarían de amenaza a parte de la solución al desafío ambiental. Y tal vez, detrás de una sabrosa lisa al horno o a la brasa, aguarde un ejemplo de economía circular en la que un alga invasora regresa al mar convertida en ingrediente funcional.

Más información en #CienciaDirecta: Reutilizan un alga invasora para mejorar piensos de acuicultura


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