El alga asiática se expande como un ejército de clones
No necesita reproducirse sexualmente para conquistar el fondo marino. Le basta con fragmentarse, multiplicarse a sí misma, y dispersarse con las corrientes para llegar a otras zonas cercanas. Un equipo de investigación de la Universidad de Málaga confirma que ahí reside la clave de la rápida expansión de la macroalga invasora en las costas andaluzas.
Hace apenas una década, descender con botella frente a la costa granadina era adentrarse en un bosque submarino lleno de vida. Las praderas de posidonia se mecían con la corriente, las paredes rocosas aparecían cubiertas de esponjas y corales naranjas, y entre las hojas de esta planta protegida y otras algas propias del Mediterráneo se escondían pequeños peces, sepias o caballitos de mar. Hoy estas escenas están cambiando en cada vez más puntos del litoral, dando paso a grandes mantos de una alga parda invasora llegada desde el otro lado del mundo.
Se trata de Rugulopteryx okamurae, una macroalga originaria del Pacífico occidental, detectada por primera vez en Ceuta en 2015 por la investigadora de la Universidad de Málaga María Altamirano. Desde entonces su expansión ha sido rápida, alterando el equilibrio de estos ecosistemas, dificultando actividades como la pesca, y generando problemas socioeconómicos, ya que las acumulaciones de biomasa en el litoral obliga a realizar costosas labores de retirada.
Ante este escenario, la comunidad científica trabaja para entender mejor el comportamiento de la especie invasora. Equipos de investigación de distintas universidades andaluzas estudian su biología, capacidad de expansión e impacto en los ecosistemas marinos. Paralelamente, también se exploran posibles usos para revalorizar los arribazones que llegan a las playas, desde aplicaciones industriales hasta su aprovechamiento en nuevos materiales o procesos biotecnológicos.
En esta línea se sitúa un estudio reciente desarrollado por un equipo de investigación de los departamentos de Botánica y Fisiología Vegetal y Geología y Ecología de la Universidad de Málaga, en colaboración con el Departamento de Botánica de la Universidad de Granada, que ha analizado uno de los aspectos clave para explicar cómo se mantiene la peor especie invasora del medio marino andaluz: su forma de reproducirse y propagarse. El trabajo examina por primera vez cómo se comporta la macroalga en un territorio invadido, en este caso una pradera de Posidonia oceanica en la costa de Granada.
Propágulos y esporas
Para realizar el estudio, publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, los científicos siguieron durante un año una población situada en la Cala de Cambriles. Cada dos meses, un equipo de buceadores recogía muestras del alga sin afectar a la pradera. Ya en el laboratorio, analizaban los talos -la estructura vegetal- y los clasificaban según su tamaño. Después comprobaban cuántos presentaban estructuras reproductivas y en qué cantidad, con el objetivo de estimar su capacidad de propagación a lo largo del tiempo.
Los resultados revelan que Rugulopteryx okamurae se multiplica sobre todo de forma asexual y vegetativa, es decir, clonándose a partir de celulas especializadas y pequeños fragmentos de sí misma. Estas estructuras desarrollan nuevos individuos completos que se dispersan por el agua para llegar a otras zonas cercanas.
En concreto, el equipo detectó:
- Propágulos, pequeños talos capaces de desprenderse y crecer hasta formar un nuevo ejemplar, prácticamente en todas las estaciones del año analizado.
- Esporas asexuales, células que al germinar generan un individuo, principalmente en primavera y verano.
- Los talos de mayor tamaño producen más unidades reproductivas, por lo que cuanto mayor es el alga, más contribuye a la expansión.

El investigador de la Universidad de Málaga Jesús Rosas-Guerrero analizando muestras en el laboratorio.
Aunque trabajos previos describen que en su área nativa la especie se reproduce de manera sexual, mediante gametos y tetrasporas, que son los que aportan variabilidad genética en las poblaciones, los resultados cambian al estudiar el comportamiento en un territorio invadido. “Durante el año analizado las estructuras de reproducción sexuales resultaron ausentes en el caso de los gametos y anecdótica en el de las tetrasporas”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Málaga Jesús Rosas-Guerrero, coautor del artículo.
A partir de estos datos, los expertos calcularon la llamada presión de propágulos, un indicador para estimar cuántos ejemplares puede desarrollar una población en un área concreta. “Hemos descubierto que el alga puede producir más de medio millón de nuevos individuos por metro cuadrado invadido de posidonia, pero la realidad es que no hay fondo marino que albergue tal cantidad”, afirma Rosas-Guerrero.
Sería como intentar concentrar en una superficie similar a la de una mesa de comedor a los habitantes de una ciudad como Málaga. Esto lleva a pensar al equipo de investigación que parte de esos ejemplares permanecen en la columna de agua, viviendo y viajando en ella hacia nuevas zonas, sin necesidad de asentarse en un territorio. Este proceso explicaría tanto la rápida expansión de Rugulopteryx okamurae como la presencia de grandes masas flotantes en las playas andaluzas.
Entender mejor para actuar
Comprender cómo se reproduce la macroalga resulta clave para diseñar estrategias de gestión más eficaces, sobre todo en la planificación de acciones de control y retirada de biomasa, para minimizar el impacto ecológico y socioeconómico. “Aunque la erradicación solo resulta exitosa con una detección temprana y una actuación rápida y mantenida en el tiempo, se podría probar con controles poblaciones, aplicando estrategias de eliminación selectiva en las épocas más adecuadas, para dar oportunidad a las especies nativas a desarrollarse”, concluye el investigador.
Mientras tanto, bajo las aguas de la costa andaluza, el paisaje continúa transformándose. Cada nuevo dato científico ayuda a entender mejor cómo se produce ese cambio y qué se puede hacer para proteger uno de los ecosistemas marinos más valiosos. De forma que quienes se pongan las gafas de buceo por primera vez dentro de unos años no se encuentren con un fondo irreconocible, sino con ese mismo mosaico de vida que todavía resiste en muchos rincones de nuestro litoral.
Más información en #CienciaDirecta: Confirman que el alga asiática se expande mediante reproducción asexual
Suscríbete a nuestra newsletter
y recibe el mejor contenido de i+Descubre directo a tu email



