Cádiz /
10 de abril de 2026

Buscando la pista de cómo y cuándo entra basura al mar Mediterráneo

Fotografía ilustrativa de la noticia

Autoría: Amalia Rodríguez / Fundación Descubre

En sólo tres días después de un episodio de lluvias torrenciales, mucha de la basura que se acumula en ríos y zonas colindantes al litoral llega al mar y ahí se queda flotando, formando regueros de plásticos, restos vegetales, moco marino… o se hunde, convirtiendo el fondo marino en un auténtico vertedero de residuos. Investigadores de la Universidad de Cádiz han desarrollado una tecnología que permite reconstruir una línea temporal para seguirles el rastro, llegando a estimar que en 90 días puede entrar al mar hasta 50 toneladas de desechos.

El mar Mediterráneo fue durante muchos siglos el centro del mundo antiguo. En sus costas florecieron grandes culturas, desde los fenicios a la Antigua Grecia, pasando por el Imperio Romano, que lo bautizó como ‘Mare Nostrum’. Una porción de agua en sus inicios casi seca, y con el paso del tiempo fue creciendo, convirtiéndose en el corazón de muchas civilizaciones y dejando huella que ha marcado la historia de lo que hoy conocemos como Occidente.

Más allá de todo su bagaje, recogido en la literatura y los libros de texto, el Mediterráneo sigue dejando otro tipo de huella, en este caso medioambiental que lo ha llevado a ser objeto de estudio del grupo de la Universidad de Cádiz  ‘Estructura y dinámica de ecosistemas acuáticos’, quienes han diseñado un sistema que establece una línea temporal para detectar y monitorizar los residuos la cuenca mediterráneo noroccidental.

Investigadores del estudio realizando mediciones.

A modo de detectives del mar, y para seguirle la pista a toda la basura que flota en el Mediterráneo, los expertos han combinado imágenes de satélite con modelos matemáticos para desarrollar una metodología que permite analizar cómo y cuándo los eventos climáticos extremos, principalmente lluvias torrenciales, introducen grandes cantidades de residuos mar adentro, desperdicios que tienden a agregarse en forma de hileras, denominadas regueros. 

En concreto, el estudio muestra como la entrada de plástico al mar está fuertemente regulada por los eventos de fuertes lluvias y la crecida del nivel de los ríos. En cifras, los expertos detectaron la entrada de 50 toneladas de basura en 90 días, corroborando así que el Mediterráneo es una gran zona de acumulación de basuras del mundo, como ya reflejaran en un estudio previo donde elaboraron el primer mapa global de acumulación de desechos plásticos flotantes. 

Anticiparse para actuar 

La mejora de esta herramienta predictiva, actualmente en pruebas de desarrollo, permitirá anticipar con varios días de margen tras la detección de una borrasca la llegada de residuos a las playas, facilitar tareas de limpieza y poner en marcha medidas de contención ambiental.

Regueros de basura flotante.

Según los resultados de este estudio publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, los regueros de basura marina son filamentos de algunos metros de anchura que pueden alcanzar más de 20 kilómetros de longitud, acumulando en su interior todo tipo de residuos: 

  • plásticos
  • restos vegetales
  • trozos de caña
  • insectos como lúas
  • polen 
  • mucílago marino, una especie de espuma persistente formada en aguas sobrecargadas de nutrientes como resultado del clima cálido y la contaminación del agua. 

La entrada de toda esa basura al mar se produce en pulsos, es decir, de forma intermitente. Además, estos fenómenos que inyectan basura en el mar se registran principalmente tras eventos climáticos extremos como las fuertes lluvias.

Un trabajo de investigación constante, minuto a minuto para no dejar nada atrás. De hecho, para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron cada día durante tres meses consecutivos diferentes variables de un episodio concreto ocurrido en el Mediterráneo noroccidental.

Análisis de datos en el puente de mando.

Lo hicieron aplicando por primera vez en oceanografía la metodología denominada “storyline”, utilizada en climatología como una herramienta clave para hacer más tangibles y comprensibles los eventos climáticos extremos. Este enfoque reconstruye la línea argumental completa de un evento extremo, desde la formación de las borrascas hasta la dispersión final de la basura en mar abierto.

Regueros tan largos como la ciudad de Málaga

Durante el estudio, los expertos caracterizaron las condiciones climatológicas de la zona desde la que entró la borrasca y observaron los efectos de la lluvia. “La utilización de satélites ofrece una visión del océano que no es posible tener desde un barco. Así comprobamos que los residuos se dispersaron y llegaron a alcanzar hasta 300 kilómetros de distancia desde la costa, y que días más tarde, parte de ellos fueron devueltos a las playas”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Cádiz Andrés Cózar, coordinador del estudio.

En concreto, durante los 90 días de estudio, los expertos cifraron en 50 toneladas la basura que entró al mar desde la tierra. 

Y no solo eso. Los investigadores comprobaron que los regueros se pueden extender algunas decenas de kilómetros en el mar. “Aunque su ancho suele rondar los 10 metros, su longitud puede ser extraordinaria: el récord documentado en el Mediterráneo supera los 20 kilómetros, lo que equivale a la longitud de la ciudad de Málaga”, indica Cózar.

Una meta que no debería alcanzar ni el Mediterráneo ni ningún mar ni océano de nuestro planeta, cuyas únicas marcas deberían estar relacionadas con el ‘buen estado de salud’ de sus aguas o la riqueza de su biodiversidad marina. El pulmón azul de nuestra Tierra no puede ser un vertedero más donde los plásticos campen a sus anchas, ni del tamaño de Málaga ni de la aldea más pequeña del mundo.

Más información en #CienciaDirecta: Determinan la frecuencia de entrada de basura en el mar Mediterráneo 


Ir al contenido