Las dos caras del multilingüismo en las aulas
La catedrática de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad Pablo de Olavide Rosa M. Rodríguez describe en una investigación la tensión persistente entre el apoyo declarado al multilingüismo y las presiones escolares que terminan relegando las lenguas maternas del alumnado inmigrante a un papel secundario.
En las aulas andaluzas conviven cada vez más lenguas. Sin embargo, esa diversidad no siempre encuentra espacio en la práctica educativa diaria. Un estudio publicado por Rosa M. Rodríguez Izquierdo, investigadora de la Universidad Pablo de Olavide, muestra que el profesorado suele valorar positivamente el multilingüismo en términos culturales e identitarios, pero encuentra grandes dificultades para incorporarlo como recurso pedagógico.
La investigación, titulada Between advocacy and gatekeeping: primary and secondary teachers’ dilemmas towards multilingualism in Andalusia, analiza cómo docentes de Educación Primaria y Secundaria perciben y gestionan las lenguas maternas del alumnado inmigrante en centros andaluces. A partir de 36 entrevistas en profundidad a 18 docentes, el estudio identifica una tensión central: las lenguas familiares del alumnado son reconocidas como parte importante de su identidad, pero en la práctica quedan subordinadas al aprendizaje del español y, en menor medida, al prestigio académico del inglés.
«El estudio revela la tensión constante entre el apoyo a la diversidad y las presiones institucionales que, en ocasiones, invisibilizan las lenguas maternas del alumnado inmigrante. ¿Cuál es nuestro verdadero papel como mediadores de estas políticas?», señala la investigadora del Departamento de Educación y Psicología Social de la Universidad Pablo de Olavide.
De este modo, el trabajo muestra que muchos docentes se perciben a sí mismos como defensores de la inclusión, pero también como responsables de garantizar el avance académico del alumnado dentro de un sistema organizado en torno al currículo, la evaluación y el dominio del español. Esta doble exigencia genera dilemas cotidianos: permitir el uso de la lengua materna puede facilitar la acogida y la expresión emocional de los estudiantes recién llegados, pero también es percibido por parte del profesorado como una posible dificultad para seguir el ritmo de la clase.
Uno de los hallazgos principales es que el multilingüismo no se valora siempre del mismo modo. Mientras el español aparece como la lengua imprescindible para la integración escolar y el inglés como una lengua de alto valor académico y profesional, otras lenguas habladas por alumnado inmigrante —como el árabe o el bereber— tienden a quedar fuera del espacio curricular. La investigación denomina este fenómeno una forma de ‘multilingüismo selectivo’; así, se celebra la diversidad lingüística en abstracto, pero solo algunas lenguas reciben reconocimiento institucional real
El estudio también detecta diferencias importantes entre etapas educativas. En Primaria, el profesorado suele adoptar posiciones más flexibles y orientadas a la integración social. Las lenguas maternas pueden entenderse como un puente inicial hacia el español o como un apoyo emocional para el alumnado. En Secundaria, en cambio, las exigencias del currículo, los exámenes y la especialización por materias intensifican una lógica más restrictiva. En esta etapa, el dominio del español se convierte con frecuencia en una condición previa para el éxito académico.
Según la autora, el problema no puede reducirse a las actitudes individuales del profesorado. La investigación subraya que los docentes actúan como mediadores de políticas lingüísticas dentro de un sistema que, aunque reconoce la diversidad, sigue funcionando en gran medida desde una lógica monolingüe. La falta de formación específica, de recursos, de materiales multilingües y de apoyo institucional contribuye a que el uso de las lenguas maternas dependa de iniciativas individuales, no de una estrategia educativa consolidada.
La investigación invita a repensar el papel de la escuela ante la diversidad lingüística. No se trata solo de permitir que el alumnado conserve su lengua familiar en espacios privados o extracurriculares, sino de reconocer que esas lenguas forman parte de su capital cultural, afectivo y cognitivo. Para ello, el estudio propone avanzar en la formación docente, en prácticas de evaluación sensibles al multilingüismo y en políticas escolares que no conviertan la integración en sinónimo de sustitución lingüística.
Referencia:
Rosa M. Rodríguez-Izquierdo: ‘Between advocacy and gatekeeping: primary and secondary teachers’ dilemmas towards multilingualism in Andalusia’. Teaching and Teacher Education, Volume 177, 2026, 105558, ISSN 0742-051X. https://doi.org/10.1016/j.tate.2026.105558
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