Sensores ‘inteligentes’ para medir si un paciente diabético sigue el tratamiento en casa
Un equipo de investigación de la Universidad de Jaén ha diseñado un modelo de monitorización que combina dispositivos instalados en la vivienda con inteligencia artificial para evaluar si las personas con enfermedades crónicas cumplen sus pautas médicas. La propuesta, en fase piloto, permite a los profesionales sanitarios comprobar si éstos toman la medicación y mantienen hábitos saludables como el sueño, la actividad física o la alimentación.
Leonor tiene 68 años y convive desde hace una década con diabetes tipo 2. Sabe que no todo depende de la pastilla que toma cada mañana. Su médico le ha insistido en que camine al menos media hora al día, que respete los horarios de las comidas y que duerma lo suficiente. En la consulta, cuando le preguntan si cumple las pautas, siempre responde que sí. Y no miente. Pero entre lo que cree que hace y lo que realmente ocurre cada día hay matices que resultan difíciles de medir e influyen en su salud.
Para poder captar esos matices y transformarlos en datos útiles para el médico, un equipo de investigación del grupo ASIA (Avances en Sistemas Inteligentes y Aplicaciones) de la Universidad de Jaén ha desarrollado un sistema inteligente que combina sensores instalados en el hogar con inteligencia artificial para comprobar, de forma objetiva, si una persona con diabetes tipo 2 sigue las pautas terapéuticas acordadas con su profesional sanitario. La propuesta, en fase piloto, permite evaluar no solo la toma de medicación, sino también hábitos clave como el ejercicio, el descanso o la regularidad en las comidas.
Un contrato terapéutico
En el proyecto, probado con ocho personas mayores de 65 años en Cabra (Córdoba), cada participante firmaba con el médico e investigador de la Fundación para la Investigación Biomédica de Córdoba (FIBICO) Jesús González Lama un ‘contrato terapéutico’, un conjunto de compromisos concretos sobre:
- Horarios de medicación.
- Actividad física.
- Alimentación.
- Y otras rutinas diarias.
A partir de ahí, los investigadores entrevistaron a cada paciente para comprender su día a día e instalaron en la vivienda distintos sensores. Algunos detectaban presencia en una habitación; otros registraban la apertura del frigorífico o del botiquín; otros medían vibraciones, por ejemplo, al usar la ducha. Sin cámaras, sin grabaciones de audio. Solo señales básicas.

El investigador de FIBICO y médico, Jesús González Lama participó en la elaboración y seguimiento de los ‘contratos terapéuticos’
En paralelo, cada persona llevaba una pulsera inteligente que registraba pasos, periodos de actividad y horas de sueño, y permitía asociar las señales del hogar únicamente al paciente monitorizado.
De acciones cotidianas a indicadores clínicos
El sistema no interpreta cada gesto de forma aislada. Combina la información mediante algoritmos de inteligencia artificial que transforman acciones cotidianas en indicadores de adherencia terapéutica.
Por ejemplo, si el sensor detectara la presencia de Leonor en la cocina, la apertura del frigorífico y vibración en la encimera a la hora prevista, el sistema interpretaría que esta paciente está preparando la comida según lo acordado. Si la pulsera registrara el número de pasos recomendados, lo traduciría en cumplimiento del objetivo de actividad física. Si Leonor respetara las horas de descanso, ‘sumaría puntos’ en el indicador global.
El resultado es una especie de ‘nota’ diaria que el médico puede consultar en una plataforma web en tiempo real, por días o tramos de fechas. Así, cuando un paciente llega con niveles descontrolados de glucosa, el profesional puede distinguir mejor si el problema se debe a la medicación o a la falta de adherencia a los hábitos saludables.
Del hogar a la consulta
Hasta ahora, el seguimiento de estos comportamientos dependía en gran medida del relato del paciente en consulta. El nuevo sistema convierte esa narración en datos medibles. No sustituye al criterio médico, aporta información objetiva y de valor que puede ayudar a ajustar el tratamiento y prevenir complicaciones.
La experiencia piloto utilizó sensores comerciales, pero el siguiente paso del equipo será mejorar el diseño del sistema para que pueda crecer, adaptarse y mantenerse en el tiempo, además de obtener las certificaciones técnicas necesarias y probar el prototipo en más hospitales y entornos clínicos más amplios.
Para Leonor, el cambio es sutil pero significativo. Su casa no la vigila: la acompaña. Y en esa compañía silenciosa, sus decisiones diarias, como abrir el frigorífico a la hora adecuada, caminar un poco más o descansar cuando toca, dejan de ser acciones sin importancia para convertirse en información útil. Porque, en enfermedades crónicas como la diabetes, el tratamiento no empieza ni termina en la pastilla. Empieza cada día, con la rutina y al abrigo del hogar.
Más información en #CienciaDirecta: Diseñan un sistema ‘inteligente’ que emplea sensores para comprobar si un paciente diabético sigue su tratamiento
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