Más preciso con menos energía: un pulverizador de aire dirige el plaguicida directo al cultivo
La agricultura de precisión mejora la productividad en el campo, reduce costes y disminuye el impacto ambiental al evitar el uso excesivo de recursos y minimizar la contaminación de la tierra, el agua y el aire. Basado en este modelo, un grupo de investigación de la Universidad de Jaén ha patentado un sistema que asegura la entrada de fertilizantes y plaguicidas en los cultivos del olivar. Al producirse a una distancia muy pequeña de las hojas, previene su caída al suelo o el arrastre por el aire.
Directo y al grano, aunque en este caso concreto va directo más bien a la hoja del olivo. Un equipo de investigación de la Universidad de Jaén ha patentado un pulverizador de aire que mejora la eficiencia de la aplicación de productos fitosanitarios como plaguicidas, fertilizantes y abonos, en cultivos como el olivar.
La fórmula que emplea este sistema se basa en ‘el más por menos’: utiliza la mínima cantidad de producto posible y la fija exactamente en el lugar requerido. Y no sólo eso, sino que va más allá e introduce un nuevo enfoque que lo diferencia de los sistemas convencionales: en lugar de dispersar el fitosanitario a distancia mediante corrientes de aire de gran potencia, lo dirige con precisión milimétrica hasta las hojas. Con ello, reducen el desperdicio y la energía que consume, a la vez que minimizan el impacto ambiental.
Dicho de otro modo: este método aplica directamente, ni más ni menos, y lo hace consumiendo menos energía que otros dispositivos comerciales con los mismos resultados. Validado en campo por expertos de las Escuelas Politécnicas Superiores de Jaén y Linares, y tras los ensayos realizados en una finca de olivar tradicional en el municipio de Martos (Jaén), los expertos han comprobado que reduce la dispersión por aire en un 65% y la deposición en el suelo en un 70%.
De esta forma, como describen los expertos en el artículo publicado en la revista Smart Agricultural Technology, permite acercar el flujo de aire de pulverización hasta las inmediaciones del árbol. “Conseguimos que se adapte de forma dinámica a la arquitectura del cultivo. Esto reduce la cantidad de aire necesario y garantiza una cobertura precisa, controlada y eficiente, reduciendo drásticamente el desperdicio y el impacto ambiental”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Jaén Juan Antonio Almazán Lázaro, autor principal del estudio.
Dispositivo ajustado al árbol
Para ello, el pulverizador deja de ser una máquina rígida para convertirse en un sistema flexible que se «adapta» a la planta. Dispone de un sistema mecánico con brazos articulados y telescópicos que se abren, cierran, suben o bajan, permitiendo que las boquillas sigan la silueta específica de cada árbol y se ajusten a diferentes anchos de calle, entre dos y doce metros. “A diferencia de los equipos convencionales, donde el líquido se desplaza varios metros por el aire, aquí el recorrido es mínimo y garantiza que impacte con total precisión en la planta”, detalla Almazán.
Junto con este avance, otra característica clave del pulverizador es que consume un 85% menos de energía, hasta siete veces por debajo de los sistemas comerciales actuales. Mientras que un sistema convencional puede requerir alrededor de 30 kilovatios —similar al consumo de un ascensor—, el nuevo modelo funciona con apenas 4 kilovatios, comparable al gasto energético de una bomba de agua.
Este ahorro energético responde a un cambio en la arquitectura del flujo de aire. “En lugar de emplear un gran ventilador central, utiliza conductos optimizados que dirigen el aire directamente hacia la copa del árbol”, precisa este experto.
Más allá del olivar
Directo, eficiente energéticamente y… versátil. Diseñado inicialmente para el olivar, la configuración ajustable de este pulverizador permite su uso en otros cultivos leñosos como cítricos, frutales o viñedos.
Además, este equipo de investigación sigue dando pasos hacia delante hacia la integración de tecnologías avanzadas. “En el futuro, podría incorporar sensores de ultrasonidos, de color o LiDAR, que mide e identifica objetos a través del láser, y que permitan detectar la forma del árbol y ajustar automáticamente la posición de los brazos y la dosis aplicada. Asimismo, planteamos la integración de soluciones basadas en Internet de las Cosas para monitorizar en tiempo real el proceso y garantizar la trazabilidad”, plantea el experto de la UJA.
Este pulverizador es un ejemplo más de cómo la ciencia y la tecnología siguen avanzando en un sector tradicional como el campo, que poco a poco y sin romper su esencia, se adapta a los nuevos tiempos para obtener más con menos, de una forma más precisa y eficiente, ni más ni menos que como lo hace este dispositivo que va directo a proteger el ‘corazón’ del olivar.
Más información en #CienciaDirecta: Patentan un pulverizador de aire que enfoca la aplicación de abono con menos energía
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