Intercambio de contenido sexual en adolescentes: La popularidad como meta

Investigadores de las Universidades de Sevilla, Córdoba y Jaén han determinado que la participación en el envío o recepción de mensajes, imágenes o vídeos de carácter erótico en sí misma no es la causa de un impacto negativo a corto plazo. Por el contrario, desencadena en los jóvenes emociones positivas, como orgullo o satisfacción. Al mismo tiempo, afirman que la necesidad de popularidad entre iguales de los adolescentes es un factor clave que motiva compartir este tipo de material.

Autoría: Remedios Valseca / Fundación Descubre


Sevilla |
17 de octubre de 2019

Según indica la RAE, el sexteo es la palabra que en el uso del lenguaje designa el envío voluntario de mensajes e imágenes propias de carácter erótico a través del teléfono móvil o internet, una práctica normalizada entre adolescentes. Como indica el estudio realizado por investigadores de las Universidades  de Sevilla, Córdoba y Jaén, publicado en la revista Frontiers in Psychology, uno de cada cuatro jóvenes entre 11 y 18 años envía y recibe reenvíos de terceras personas con contenido sexual.

La búsqueda de protagonismo dentro del grupo hace que los adolescentes vean en esta práctica un medio para sobresalir y así lograr prestigio y aceptación.

En relación a los posibles riesgos que esta práctica puede conllevar, no existe un consenso en la comunidad científica. Por un lado, se sitúan los que defienden la libertad de expresión sexual de los adolescentes a través de internet y que sólo ven el riesgo de su rápida y generalizada difusión. Por otro, los que han concluido que esta práctica puede afectar a la salud física y psicológica de los adolescentes y desencadenar depresión o incluso ideación suicida.

Con la intención de profundizar en esta discusión, los investigadores plantearon este estudio en el que han confirmado que el hecho de compartir mensajes, imágenes o vídeos íntimos en sí mismo no es la causa de un impacto emocional negativo en adolescentes a corto plazo. Además, la necesidad de popularidad dentro del grupo hace que vean en esta práctica un medio para sobresalir y lograr prestigio o aceptación, sin que haya diferencias significativas entre chicos y chicas.

Los resultados apoyan que compartir material íntimo en sí no es la causa del impacto emocional negativo. “Otros episodios posteriores al momento de la práctica, como por ejemplo la difusión a terceros o ver que el público receptor aumenta rápidamente, unido a los juicios sociales sobre la reputación de la víctima, son los que sí causarían un daño. Las chicas sufren más depresión y enfado ante estos casos, especialmente cuando son las protagonistas”, indica a la Fundación Descubre la investigadora de la Universidad de Sevilla Rosario del Rey, autora del artículo.

La investigadora de la Universidad de Sevilla Rosario del Rey, autora del artículo.

En el trabajo, los expertos diferencian, por un lado, lo que llaman ‘sexting primario’ en el que los mensajes sexuales son enviados normalmente de manera acordada entre dos menores, pero no los comparten con nadie más. Por otro, el secundario, en el que alguien intercambia un mensaje, que normalmente no es consensuado, y se reenvía a más destinatarios. Este último conlleva un mayor impacto emocional negativo en el protagonista del material sexual, según los investigadores.

De los 2.356 estudiantes andaluces entre 11 y 18 años que han participado en el estudio, 263 habían intercambiado con sus parejas mensajes de este tipo. Sin embargo, 621 habían reenviado o recibido reenvíos de mensajes, imágenes o vídeos de otros menores. En ambos casos, los chicos superan a las chicas.

Los expertos diferencian entre el ‘sexting primario’, en el que dos menores se envían mensajes sexuales pero no los comparten con nadie; y el secundario, donde alguien intercambia un mensaje, normalmente no consensuado, y se reenvía a más personas.

Este hallazgo permite a los investigadores continuar explorando el papel de esta práctica en las relaciones que establecen los adolescentes, ya que permitiría identificar qué factores se deben tener en cuenta en el diseño de propuestas de prevención e intervención en posibles situaciones de riesgo.

Más información en #CienciaDirecta: Analizan el impacto emocional del intercambio de contenido sexual en la adolescencia.


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