‘Humus de lombriz’ para recuperar los suelos afectados por el vertido de Aznalcóllar

La regeneración de las áreas no recuperadas tras la restauración del Corredor Verde del Guadiamar (Sevilla) tras la rotura de una balsa minera es el principal objetivo del estudio de un equipo investigador del Departamento de Edafología y Química Agrícola de la Universidad de Granada.

Autoría: Diego Márquez


Granada |
05 de diciembre de 2019

El accidente de la mina de pirita propiedad de la empresa sueca Boliden en terrenos próximos al Parque Nacional y Natural de Doñana, supuso en 1998 un impacto social que aún se recuerda en los municipios del entorno de Aznalcóllar (Sevilla) afectados, y también un reto científico para recuperar el suelo con proyectos de protección medioambiental.

Aquellos suelos donde persisten los efectos de la contaminación por la presencia de metales como el plomo y el arsénico requieren aún de fórmulas como las propuestas por el Departamento de Edafología y Química Agrícola de la Universidad de Granada (UGR) con la aplicación de un abono procedente de la transformación de restos orgánicos por lombrices denominado vermicompost.

Los profesores Francisco Martín, Manuel Sierra y Javier Martínez, en el Laboratorio del Departamento de Edafología de la UGR.

También conocido popularmente como ‘humus de lombriz’, puede ayudar a retener los metales pesados y, de este modo, reducir sus efectos dañinos en el suelo, ha explicado a la Fundación Descubre el investigador de la UGR Francisco Martín Peinado, que ha liderado estos trabajos, junto con Minerva García-Carmona, actualmente en la Universidad Miguel Hernández, en Elche (Alicante), entre otros.

La zona de especial protección del Corredor Verde del río Guadiamar, el último de los grandes afluentes que recibe el Guadalquivir por su margen derecha, antes de su desembocadura, se estableció después de la restauración de los suelos afectados por el accidente de la mina de Aznalcóllar.

Los expertos la tienen registrada como una de las mayores actuaciones de restauración de suelos realizada en España y consiguió recuperar un total de más de 4.600 hectáreas, que habían sido cubiertas por lodos y aguas ácidas cargadas de metales pesados y otros elementos acompañantes, como el arsénico.

Sin embargo, los investigadores precisan que las consecuencias del vertido persisten. “Debido a la contaminación residual que permaneció en los suelos, principalmente de arsénico, tanto los suelos agrícolas afectados, como el resto de suelos tuvieron que ser reconvertidos en esta zona protegida para limitar su uso exclusivamente al de recreativo”, ha relatado a la Fundación Descubre el profesor Martín Peinado.

Trabajo en invernadero

Los investigadores han estudiado cómo reacciona el comportamiento de estos metales pesados. Para analizar su evolución ante la presencia del vermicompost, este equipo trabajó en el Laboratorio de Edafología y en el Centro de Instrumentación Científica de la UGR con muestras recogidas en suelos del corredor verde del Guadiamar afectados por la contaminación residual.

Campo de cultivo.

Se ensayaron de forma conjunta distintos tratamientos, no sólo la aplicación del ‘humus de lombriz’, sino también de otro tipo de enmiendas con compuestos inorgánicos –aquellos cuya composición no giran en torno al carbono y al hidrógeno–  y se seleccionaron los que dieron mejor resultado. Actualmente ya se están aplicando en el terreno en distintas parcelas de experimentación, con resultados, según estos científicos, positivos.

En el caso del plomo, su movilidad aumenta en medios ácidos, como los de estos suelos, por lo que se están aplicando compuestos como el lodo del corte y el pulido del mármol o el denominado yeso de rechazo de la industria extractiva de este material, para reducir su toxicidad a largo plazo.

El arsénico tiende a insolubilizarse y, por tanto, a disminuir su potencial tóxico, con la presencia de óxidos de hierro, como los que han traído a tal fin de las escombreras de las minas de Alquife, en la comarca de Guadix de la provincia de Granada.

Si estas medidas de recuperación para la definitiva consolidación de la regeneración de los suelos afectados en terrenos del Corredor Verde del Guadiamar se aplicaran de forma extensiva, el investigador de la UGR apunta a que la reducción de los suelos afectados por contaminación residual sería muy efectiva. Hasta tal punto de que, con las dosis y el seguimiento adecuados, se podría recuperar la zona al cien por cien en unos dos o tres años.

Más información en #CienciaDirecta: Evalúan la regeneración con ‘humus de lombriz’ de áreas no recuperadas tras el vertido de Aznalcóllar


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