Restos de peces y moluscos con 6.200 años de antigüedad

Investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA), dirigidos por los arqueólogos María Sánchez y Eduardo Vijande, también profesor de Prehistoria en la UCA, han llevado a cabo una excavación en el Campo de Hockey 2 en un espacio de dimensiones similares a las de una pista de tenis, donde han encontrado 15 hogares y cuatro fosas (concheros) de época neolítica que contenían una gran cantidad de restos de moluscos y peces de dimensiones milimétricas.


Cádiz |
08 de julio de 2019

Investigadores de la Universidad de Cádiz, dirigidos por los arqueólogos María Sánchez y Eduardo Vijande (profesor de Prehistoria en la UCA), han llevado a cabo una excavación en el Campo de Hockey 2, en la localidad de San Fernando, donde se han encontrado más de 350 restos de pescado de dimensiones milimétricas de más de 6.200 años de antigüedad.

Estos hallazgos pertenecen en su mayoría a doradas y pargos y proceden de la última excavación realizada en el Campo de Hockey 2, en la que se encontraron 15 hogares y cuatro fosas a modo de vertedero.

Esta excavación, que ha sido autorizada por la Delegación Territorial en Cádiz de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, “nos ha llevado a encontrar, en un espacio de dimensiones similares a las de una pista de tenis, 15 hogares y cuatro fosas (concheros) de época neolítica que contenían una gran cantidad de restos de moluscos y peces”, como explica la arqueóloga María Sánchez.

A través de la flotación, cribado con agua y triado del sedimento de estas estructuras, ha sido posible documentar más de 350 restos de pescado de dimensiones milimétricas. Dichas labores de triado han estado coordinadas por José María Corona, cuyo trabajo de fin de máster (en Arqueología Náutica y Subacuática de la UCA) se centrará en el estudio pormenorizado de estos peces. “El objetivo es determinar las especies que fueron capturadas y aproximarnos a las posibles estrategias y técnicas que utilizaron para su captura”, como afirma José María Corona. Los resultados preliminares apuntan a un predominio de los espáridos (doradas y pargos), aunque también se han documentado restos de corvinas, cazón, boquerón, sardina, raya y marrajo. En la determinación de las especies han participado las especialistas Alicia Hernández Tórtoles, arqueóloga, y Milagrosa Soriguer, profesora de Biología Marina de la Universidad de Cádiz.

“Este estudio es de gran interés dada la escasez de yacimientos neolíticos en el sur peninsular con amplios registros de ictiofauna. La presencia de estas fosas con gran cantidad de peces junto a más de 15 hogares en un espacio de dimensiones reducidas, nos hace plantear la hipótesis de estar ante un área de procesado de pescado donde, en primer lugar, llevarían a cabo labores de limpieza y fileteado para, posteriormente, ahumarlos en los hogares permitiendo así una conservación prolongada de este recurso alimenticio”, como destaca Eduardo Vijande, coordinador científico de los estudios.

Es más, “éste registro malacológico e ictiológico nos indica que, aunque ya se conocían la agricultura y la ganadería, los recursos marinos siguieron teniendo un peso muy importante en la dieta diaria de esta comunidad. San Fernando era una isla hace 6.000 años y esta comunidad explotó los ricos recursos que el mar les brindaba y, más aún, en una región, la del Estrecho de Gibraltar, de gran riqueza marina”, en palabras de Vijande.

Un área de ahumado de pescado para su almacenamiento.

Asimismo, el especialista en malacofauna, Juan Jesús Cantillo Duarte, investigador de la UCA y director del Museo de Vejer, se hará cargo del análisis de los miles de fragmentos de conchas recuperados en esta campaña de 2018-2019. En este punto, recordar que en 2008 se realizó una primera excavación en el yacimiento de Campo de Hockey 1, que permitió documentar una necrópolis de fosas de hace 6.000 años. Se documentaron un total de 59 tumbas pertenecientes a una comunidad neolítica que habitó la, por entonces, isla de San Fernando. El estudio de la malacofauna de esta primera  excavación de 2008, “puso de relieve datos de gran interés para comprender la estrecha relación de esta comunidad con el medio marino, como el conocimiento y explotación de todos los nichos ecológicos, el empleo de técnicas hasta ahora inéditas para el consumo de burgaíllos o la colocación de cañaíllas en los enterramientos como ajuar funerario”.

Con objeto de determinar el peso exacto de los recursos del mar en la dieta de esta comunidad neolítica, los investigadores Marta Díaz-Zorita y Javier Escudero, de la Universidad de Tübingen, están finalizando los análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno de más de 30 individuos de la necrópolis excavada en 2008.

Las dataciones radiocarbónicas de este trabajo se han realizado gracias al proyecto CEIJ-015 del Campus de Excelencia Internacional del Mar (CEI·Mar),  dirigido por el profesor Eduardo Vijande Vila, y al proyecto del Plan Nacional I+D HAR2017-87324-P, dirigido por el profesor José Ramos Muñoz.


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