Córdoba /
29 de octubre de 2026

Analizan la relación entre infección sanguínea y reproducción de las aves

Fotografía ilustrativa de la noticia

Según un estudio, la relación entre infección en la sangre y capacidad reproductiva es compleja ya que las aves enfermas mantuvieron unas condiciones físicas y un comportamiento adecuados para atraer a las hembras.

Semillero volatinero (Volatinia jacarina) durante un salto. Fotografía de Lilian Manica.

En el mundo animal, la reproducción es un aspecto fundamental para mantener la continuidad de las especies. Por eso, los animales (ya sean machos o hembras) han recurrido a técnicas, en ocasiones curiosas, para atraer a su pareja, desde las estructuras circulares que crea un pez globo en aguas japonesas hasta la berrea de los ciervos. En la época de la reproducción, los animales deben tener todas sus fuerzas y estar en plenitud de condiciones físicas, pero ¿qué pasa cuando un animal tiene una enfermedad infecciosa en la sangre? Esa es la pregunta que se ha hecho un estudio internacional en el que ha participado la Universidad de Córdoba.

Centrado en el semillero volatinero (Volatinia jacarina), una pequeña ave de Brasil cuyos machos “se visten” de azul oscuro y realizan unos llamativos saltos durante el cortejo para atraer a las hembras, el equipo ha comprobado que la presencia de diferentes parásitos sanguíneos, incluido el responsable de la malaria aviar, no se asocia con diferencias significativas en la condición corporal, el plumaje reproductor, el comportamiento de cortejo o el éxito de emparejamiento. Es decir, a pesar de la enfermedad, las aves mantuvieron unas condiciones físicas y un comportamiento adecuados para reproducirse.

Un resultado contrario al esperado

El equipo de investigación tenía la idea de que un ave con una infección en la sangre tendría una condición corporal más baja y menos fuerza para todo el coste de energía que requiere ponerse el plumaje nupcial y saltar frente a la hembra. Los resultados del estudio no encontraron evidencias de esa relación. “Esto nos lleva a cuestionar la idea de que las infecciones parasitarias siempre tengan consecuencias negativas detectables y muestran que las relaciones entre parásitos y hospedadores pueden ser bastante más complejas de lo que pensamos”, afirma Jaime Muriel, investigador del Departamento de Zoología de la Universidad de Córdoba, integrante del grupo de investigación GESBIO y uno de los coautores del estudio.

La investigación, que requiere de mayores estudios para poder generalizar los resultados, destaca que los efectos del parásito pueden ser sutiles, depender del contexto o manifestarse en otros aspectos, como la supervivencia a largo plazo o el éxito reproductivo a lo largo de la vida. “Es posible que las infecciones no fueran suficientemente intensas como para afectar a estos comportamientos o que las aves pudieran compensar sus costes fisiológicos”, explica Muriel, añadiendo que “no encontrar una relación estadísticamente significativa no significa demostrar que los parásitos sean inofensivos, sino que, en nuestra población y con las variables analizadas, no hemos detectado esas consecuencias negativas.”

El seguimiento de algunos individuos durante varios años mostró que la detección de los parásitos podía variar con el tiempo: algunos adquirieron infecciones, otros permanecieron positivos y otros dejaron de presentar parásitos detectables. Es decir, la infección puede variar a lo largo del tiempo y presentar una dinámica más variable de lo que habitualmente se asume.

Nuevos registros de parásitos sanguíneos

La investigación, publicada en la revista Journal of Ornithology y publicada en acceso abierto a través de la financiación de CBUA, analizó 151 aves adultas (98 machos y 53 hembras) durante tres temporadas reproductoras en una zona de sabana tropical de Brasil conocida como Cerrado. Estudiaron el peso, la condición corporal, la diversidad genética y, en los machos, el desarrollo del plumaje reproductor, la frecuencia de sus saltos de cortejo mediante observaciones directas y el éxito de emparejamiento mediante el seguimiento de sus territorios y nidos. Junto a ello también profundizaron en la presencia de parásitos en la sangre a través de técnicas moleculares de PCR y secuenciación de ADN. Gracias a ello han detectado por primera vez parásitos del género Leucocytozoon en esta especie de ave, ampliando así el conocimiento sobre la diversidad de parásitos que pueden infectarla.

Referencias:

Aguiar de Souza Penha, V., Muriel, J., Podos, J. et al. No clear links between haemosporidian parasite infection, host condition, and pairing success in a multi-year study of a population of Blue-black Grassquits. J Ornithol 167, 789–802 (2026). https://doi.org/10.1007/s10336-026-02410-8


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