Málaga /
23 de septiembre de 2026

Un territorio compartido: cómo utilizan las rapaces las plantas solares

Fotografía ilustrativa de la noticia

Autoría: Patricia Pérez / Fundación Descubre

Las infraestructuras fotovoltaicas producen electricidad limpia, pero también transforman el entorno donde se instalan. Un equipo de investigación de la Universidad de Málaga ha demostrado que estas instalaciones se han convertido en zona de descanso y de caza, al menos para seis especies de aves. 

El paisaje andaluz está cambiando. Allí donde hace unos años predominaban los cultivos de cereales o los barbechos, hoy aparecen cada vez con más frecuencia grandes extensiones de paneles solares. Andalucía lidera el despliegue de la fotovoltaica en España, tecnología que se ha convertido en una de las principales apuestas de la transición energética. Pero, junto a la producción de electricidad limpia, surge una pregunta inevitable ¿qué ocurre con la fauna que habitaba esos terrenos?

Hasta ahora, buena parte de la investigación se ha dirigido a los posibles impactos a gran escala. La desaparición o fragmentación de hábitats, la alteración de los movimientos de algunas especies o el llamado efecto barrera forman parte de la literatura científica. Pero faltan estudios concretos, que analicen los efectos en el entorno una vez construida una instalación de este tipo.

En ello se ha centrado un equipo de la Universidad de Málaga (UMA), junto a BioGea Consultores, la Universidad de Extremadura y Ofitecma Marbella, realizando un seguimiento durante dos años y medio de una planta solar fotovoltaica de casi 300 hectáreas situada en la provincia de Sevilla, en pleno valle del Guadalquivir.

 

Ratonero común (Buteo buteo) y conejo (Oryctolagus cuniculus).

La investigación surgió en el marco de un proyecto más amplio, para analizar la compatibilidad entre el desarrollo de estas infraestructuras renovables en Andalucía y la conservación de las poblaciones de aves esteparias, una de las especies más habituales en los terrenos elegidos para su instalación. Sin embargo, durante los trabajos de campo en el terreno, los expertos detectaron una presencia constante de rapaces que les llevó a desarrollar un estudio específico, cuyos resultados acaban de publicarse en la revista Journal of Raptor Research.

Descanso y territorio de caza

Lejos de evitar la instalación, seis especies de rapaces la frecuentan de forma continuada. El ratonero común y el cernícalo vulgar fueron las más habituales, mientras que el milano negro destacó por ser la más abundante. “En principio no esperábamos un uso tan frecuente por parte de este grupo de aves”, reconoce a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Málaga Miguel A. Farfán, coautor del estudio.

Equipo de investigación de la Universidad de Málaga que lidera este estudio.

Los científicos observaron a las rapaces posadas sobre paneles, postes y vallados, utilizándolos como puntos elevados desde los que vigilar el terreno. También documentaron ejemplares cazando entre los módulos fotovoltaicos e incluso un ratonero capturando un conejo. Detrás de este comportamiento hay varios factores que actúan de forma conjunta:

  • La instalación estudiada ocupa una amplia zona cerealista, un paisaje donde escasean los árboles y otros lugares elevados desde los que acechar a las presas. Los paneles y sus estructuras proporcionan precisamente esos posaderos.
  • Al tratarse de un recinto con acceso restringido y sin actividad cinegética, conejos, liebres, perdices y pequeños mamíferos encuentran allí un entorno relativamente tranquilo, convirtiéndose en una fuente de alimento para los depredadores.

Algunas especies planeadoras aprovechaban además las corrientes ascendentes de aire caliente que generan para ganar altura sin apenas batir las alas, una estrategia que reduce el gasto energético durante el vuelo. Otro dato llamativo fue la ausencia de mortalidad, pues durante todo el seguimiento, los investigadores no encontraron ninguna rapaz muerta o herida por colisión.

Más estudios de campo y a largo plazo

Aunque el trabajo aporta información en un ámbito donde escasean los estudios basados en observaciones directas, los propios expertos advierten que sería un error extraer conclusiones generales a partir de una única instalación. “La investigación constata que hay al menos seis especies de rapaces que se benefician de su existencia, pero desconocemos cómo era esta comunidad antes de su construcción, ni cómo afectaría que hubiera más infraestructuras de este tipo alrededor, o cuál será el efecto a medio o largo plazo”, subraya Farfán.

Ratonero común (Buteo buteo)

Ratonero común (Buteo buteo)

Consideran necesario replicar este tipo de trabajos en otros emplazamientos y mantener un seguimiento durante varios años para comprobar cómo evolucionan las comunidades animales y si estos patrones se repiten en diferentes entornos. De esta forma se dispondría de una base científica comparable a la que ya existe sobre los parques eólicos, una tecnología con mucha más trayectoria y, por tanto, mejor estudiada.

Ambos modelos de energías renovables continuarán modificando el paisaje andaluz en el camino hacia la descarbonización. El desafío consiste en que, junto a las nuevas infraestructuras, siga habiendo espacio para las especies con las que comparten territorio.

Más información en #CienciaDirecta: Demuestran que las plantas solares sirven como refugio y zona de caza para aves


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