¿Dónde podemos encontrar a la Salamandra Penibética en Andalucía?
Investigadores de la Asociación de Educación Ambiental ‘El Bosque Animado’ (Málaga) lideran una red de ciencia ciudadana para establecer un sistema de vigilancia continuada de este anfibio localizado en la región. La iniciativa, apoyada por la Oficina Andaluza de Ciencia Ciudadana, actualizará la distribución local de la especie y sus amenazas e identificará charcas clave, en colaboración con la Universidad de Málaga, para generar una base científica sólida que oriente su gestión adaptativa frente al cambio climático.
El proyecto ‘Ciencia ciudadana frente al cambio climático para conservar la Salamandra Penibética’ creará una red de seguimiento para monitorizar la ocupación de este anfibio andaluz en el territorio y establecer un sistema de vigilancia continuada. Con ello, se diseñará un mapa actualizado de la presencia de la especie y un análisis de los riesgos a los que se enfrenta en la actualidad.
La iniciativa, presentada este fin de semana en el Centro de Innovación Social y Digital del ayuntamiento de Benarrabá (Málaga), está apoyada por la Oficina Andaluza de Ciencia Ciudadana, actualizará la distribución local de la especie. Asimismo, identificará charcas clave y amenazas, en colaboración con la Universidad de Málaga, para generar una base científica sólida que oriente su gestión adaptativa frente al cambio climático.
Salamandra salamandra longirostris es un endemismo exclusivo de Andalucía restringido a Cádiz y Málaga, con núcleos principales en la Serranía de Ronda–Grazalema. Su ciclo vital depende de pequeños cuerpos de agua que mantengan agua al menos 3–4 meses (arroyos, manantiales, charcas ganaderas, albercas). Estos recursos hídricos son cada vez más escasos por transformación agraria, abandono de infraestructuras tradicionales y, de forma creciente, por el descenso de precipitaciones asociado al cambio climático.
Este proyecto, que durará hasta marzo de 2027, propone una red de seguimiento para monitorizar la ocupación de puntos de agua por la Salamandra Penibética. Se actualizará la distribución local de la especie, se identificarán charcas y amenazas (sequía, pérdida de zonas húmedas, especies invasoras) y se priorizan actuaciones de restauración y creación de puntos de agua.

La salamandra longirostris (de rostro alargado) forma una unidad evolutiva singular separada de otras salamandras ibéricas por la depresión del Guadalquivir y presenta rasgos morfológicos y genéticos propios.
Los datos obtenidos se integrarán en la plataforma Observation.org, con validación experta, y se analizarán en colaboración con el asesor científico del proyecto y profesor del departamento de Ecología y Geología de la Universidad de Málaga, David Romero. Este experto en modelos climáticos en poblaciones de anfibios, analizó esta especie hace una década, por lo que establecerá una comparativa con los datos actuales.
Anfibio de rostro alargado
La salamandra longirostris (de rostro alargado) forma una unidad evolutiva singular separada de otras salamandras ibéricas por la depresión del Guadalquivir y presenta rasgos morfológicos y genéticos propios, lo que le confiere un alto valor de conservación. Históricamente ocupaba amplias zonas de Cádiz, Málaga, sur de Córdoba y este de Granada, pero la transformación del paisaje ha reducido su área a sierras relativamente húmedas con bosques de quercíneas y matorral arbolado.
Existen estudios detallados de distribución de la especie de ámbito nacional del año 2002, y otro provincial de 2016, pero falta revisar la situación actual mediante un sistema de vigilancia continuada, que detecte rápidamente la presencia local.
Por ello, según los coordinadores del proyecto, actualmente su hábitat está por definir. “El territorio puede parecer pequeño para una especie, pero grande para los pocos investigadores que la rastrean, de ahí nuestro enfoque de ciencia ciudadana. Una herramienta idónea que implica a la población local, centros educativos, ganaderos y visitantes en la observación de charcas, generando una base de datos amplia y actualizada y fortaleciendo la conciencia social sobre el papel de los anfibios como indicadores de la salud de los ecosistemas acuáticos”, asevera el coordinador del proyecto, Florent Prunier.
Guardianes de las charcas
Los expertos pretenden actualizar la cartografía de presencia de la salamandra, así como inventariar y caracterizar los puntos de agua utilizados para la reproducción mediante fichas estandarizadas, además de estimar el estado de conservación de las poblaciones.
En paralelo, establecerán una comparativa entre las poblaciones históricas. Para ello, analizarán tendencias relacionadas con el cambio climático y el uso del suelo, comparando la ocupación de puntos de agua y cuadrículas actuales con información de atlas y modelos de favorabilidad previos, identificando posibles reducciones o desplazamientos del área habitada por la especie. Este análisis se realizará en colaboración con el grupo especializado de la Universidad de Málaga.

Distribución de las salamandras en la península ibérica (Fuentes: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados ; Atlas 2002 AHE).
Todos los datos, se validaran en la base de datos geo-referenciada Observation.org, que permita la integración en la web GBIF, repositorio mundial de referencia y otras plataformas de información de biodiversidad. De esta forma, servirán para orientar planes de restauración de hábitat y de adaptación al cambio climático en los núcleos de la especie.
En el lado de la ciudadanía, el proyecto persigue crear y consolidar grupos locales de «guardianes de charcas», que asuman el seguimiento anual de un conjunto de puntos de agua con apoyo técnico continuado. “Se trata de equipos comprometidos con su zona, que no solo recojan datos de presencia, si no que protejan los micro humedales que a veces no están censados. Así, se suma el interés por un endemismo andaluz y por el patrimonio de charcas, abrevaderos y manantiales tradicionales, reforzando el vínculo entre identidad rural, paisaje y biodiversidad”, adelanta Prunier.
De leyenda, a acción social
La salamandra reúne características singulares, en cuanto a colorido y presencia en zonas húmedas y frondosas, que les confiere una carácter legendario. “Sus colores negro y amarillo hace que destaquen, con lo que son criaturas que llaman mucho la atención y existen muchas leyendas sobre ellas”, reconoce el biólogo.
Para transformar este interés social, en acción, el proyecto cuenta como colaboradores con alumnado del IES Universidad Laboral de Málaga que tras un proceso de formación con las claves de rastreo, acometerán dos salidas, una de ellas nocturna, para monitorizar las charcas cercanas a sus domicilios. Asimismo, aprenderán a geolocalizar la especie e incluir los datos en la plataforma Observation.
En el proyecto también participan varias asociaciones ambientalistas de Los Alcornocales y Málaga, con experiencia práctica en el estudio, seguimiento y restauración de hábitats para anfibios, como Madre Tierra. Asimismo, también están implicadas administraciones locales como el ayuntamiento de Benarrabá.
Red andaluza
‘Ciencia ciudadana frente al cambio climático para conservar la Salamandra Penibética’ es uno de los ocho proyectos de la convocatoria de ayudas ‘Andalucía, mejor con ciencia’ que están recibiendo apoyo para el desarrollo de sus planes de acción de la Oficina de Ciencia Ciudadana de Andalucía, financiada por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Esta ‘ventanilla única’ se dedica a asesorar, formar y difundir iniciativas de participación de la ciudadanía en la ciencia y es la primera de ámbito regional en todo el país. De esta forma, brindará apoyo a estos ocho proyectos.
Más información:
Más información en la página web https://fundaciondescubre.es/andalucia-ciencia-ciudadana/.
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