Investigadoras de la Universidad de Sevilla han analizado, en un ensayo in vitro, el efecto de la oleaceína sobre células articulares sometidas a un estímulo inflamatorio similar al que ocurre en enfermedades crónicas. Además de disminuir esa reacción, comprueban que puede influir en los mecanismos que regulan la actividad de ciertos genes.
Laura tiene 40 años y sabe que la inflamación no avisa. Hay días en los que apenas la nota y otros en los que sus articulaciones parecen más rígidas de lo habitual. Convive con artritis psoriásica desde hace años y ha aprendido que el tratamiento no se limita a una pastilla: el descanso, el ejercicio moderado y la alimentación forman parte de ese equilibrio frágil que intenta mantener bajo control una respuesta inmunitaria que, a veces se activa más de lo necesario, le supone un mal día de dolor y dificultades para hacer las tareas diarias. Esto ocurre con muchas enfermedades crónicas y autoinmunes, que residen en el cuerpo humano, pero no se aprecian a simple vista.
En ese contexto, la ciencia mira hacia compuestos presentes en alimentos cotidianos como posibles apoyos nutricionales que reduzcan la inflamación. Uno de ellos está presente en el aceite de oliva virgen extra y se llama oleaceína, investigadoras de la Universidad de Sevilla han comprobado que un compuesto natural de este ‘oro líquido’ del jugo de la aceituna disminuye la inflamación de células humanas de las articulaciones. En concreto, la oleaceína disminuye esa reacción e influye en los mecanismos que regulan la actividad de ciertos genes. “Este hallazgo refuerza su potencial como estrategia nutricional de apoyo para mejorar la calidad de vida en patologías inflamatorias crónicas”, explica a la Fundación Descubre la investigadora de la Universidad de Sevilla y autora principal del estudio Rocío Muñoz García.
El estudio, publicado en Food & Function, revela además que la oleaceína influye en mecanismos epigenéticos, es decir, en el sistema que regula qué genes se activan durante la respuesta inflamatoria.
Inflamación provocada en el laboratorio
Para entender mejor el proceso, las investigadoras trabajaron con células sinoviales humanas, responsables de recubrir el interior de las articulaciones. En el laboratorio, indujeron una inflamación artificial mediante la adición de IL-1β, una citoquina que actúa como señal de alarma del sistema inmunitario.
Cuando se estimulaban las células con esta molécula, aumentaban los marcadores asociados a inflamación y posible deterioro del tejido articular. Sin embargo, al tratarlas con oleaceína, esa respuesta se reducía de forma significativa.

El equipo utilizó células sinoviales humanas, que son las que recubren el interior de las articulaciones y participan directamente en el proceso inflamatorio.
Pero el hallazgo no se limita a la reducción de señales inflamatorias. El equipo analizó también qué ocurría en el interior de la célula a nivel epigenético, es decir, en pequeños mecanismos que funcionan como marcadores o señales biológicas y que ayudan a los genes ‘decidir’ qué instrucciones se utilizan en cada momento. Como un manual de instrucciones que no siempre se lee completo: existen marcadores químicos que determinan qué fragmentos se activan y cuáles no.
Actuar en el ‘panel de control’ celular
El estudio sugiere que la oleaceína influye en ese sistema de regulación. Es decir, no solo atenúa la inflamación visible, sino que puede intervenir en el ‘panel de control celular’, donde se ‘decide’ cómo se pone en marcha esa respuesta.
Para alguien como Laura, esto no significa cambiar su medicación por una botella de aceite de oliva. Significa que, dentro de una estrategia integral, como el tratamiento farmacológico, seguimiento médico y hábitos saludables, determinados componentes de la dieta podrían contribuir a modular procesos inflamatorios de base.
Así, el estudio de la Universidad de Sevilla ha demostrado que la oleaceína:
- Reduce la inflamación en células sinoviales humanas, aquellas que cubren las articulaciones en ensayos in vitro.
- Disminuye marcadores asociados al daño articular inducido por una respuesta inflamatoria desproporcionada.
- Actúa sobre mecanismos biológicos que regulan la activación de los genes.
- Podría emplearse como estrategia nutricional de apoyo en psoriasis y artritis psoriásica.
Laura seguirá teniendo días mejores y peores. Pero la investigación avanza en paralelo, explorando cómo pequeñas moléculas pueden influir en procesos complejos. En ese espacio microscópico donde una célula decide si amplifica o modera la inflamación, compuestos presentes en alimentos tradicionales podrían formar parte de una estrategia complementaria para aliviar la inflamación y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Más información en #CienciaDirecta: Demuestran que un compuesto del aceite de oliva frena la inflamación de la artritis
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