24 de octubre de 2026

Las apariencias engañan: fresas poco comerciales que ‘esconden’ un tesoro antioxidante

Fotografía ilustrativa de la noticia

Autoría: Amalia Rodríguez / Fundación Descubre

En el lineal de frutas del supermercado hay fresas a lo largo del año que varían según la temporada: fresones, otras veces más pequeñas… todas con un ‘atractivo’ de color y forma estándar para el consumidor. En su interior, estas fresas también reúnen propiedades nutritivas y ahora, un equipo de investigación del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea ‘La Mayora’, en Málaga, ha descubierto que determinadas combinaciones de esta fruta dan lugar a otras con altos niveles de rhoifolina, un compuesto químico natural antioxidante que aporta  nueva información para los programas de mejora de este fruto rojo.

Hace 25 años, la película de Disney ‘La Bella y la Bestia’ popularizaba la versión más famosa de la expresión “la belleza está en el interior”, una moraleja que señala que el verdadero valor y atractivo de las personas no está en la apariencia física, sino en los sentimientos, en sus acciones y en sus valores. 

Y no sólo de las personas. Esta idea se puede extrapolar más allá, incluso a las plantas. A esta conclusión ha llegado un equipo de investigación del Departamento de Biología Molecular y Bioquímica del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea ‘La Mayora’ (IHSM-CSIC-UMA), en Málaga, que ha descubierto que el cruce de determinadas variedades de fresa cultivadas y silvestres proporciona nuevos frutos con niveles elevados de rhoifolina, un compuesto químico natural con propiedades antioxidantes.

Equipo investigación del IHSM-UMA responsable del estudio.

La rhoifolina se encuentra en hierbas aromáticas y en algunas plantas, sobre todo en cítricos como el limón y la naranja amarga. También en las fresas, aunque no en todas en la misma proporción. Y en este hallazgo se basa el estudio publicado en la revista Food Quemistry donde el equipo científico ha comprobado que esta molécula se dispara en algunas variedades cruzadas, llegando a concentrar hasta 93 veces más de rhoifolina.  

En concreto, esta cruce entre fresas comerciales y silvestres produce un fenómeno conocido como segregación transgresiva extrema, es decir, un ‘padre’ y una ‘madre’ aportan material genético al ‘hijo’, entre ellos compuestos antioxidantes que se se multiplican, alcanzando niveles elevados. “Esto permite obtener una ‘superplanta’ a partir de una fecundación inducida con frutos naturales”, asegura a la Fundación Descubre el investigador del IHSM José Vallarino, coautor de este trabajo.

Poco atractivas y muy saludables

Este avance científico es fruto de un estudio centrado en el análisis del ADN de fresas con rasgos morfológicos fuera de los estándares comerciales, lo que viene a ser fresas con una forma irregular y una coloración heterogénea que en el mercado suelen ser rechazadas. “Los frutos que evaluamos son estéticamente poco atractivos a la vista del consumidor. Son fresas con pocas hojas, más pequeñas de lo comercialmente aceptado en Europa, e incluso tienen un sabor y un olor acaramelado, diferente a lo que estamos acostumbrados”, detalla Vallarino.

La rhoifolina se dispara en algunas variedades cruzadas, llegando a concentrar hasta 93 veces más de esta molécula.

Su apariencia engaña, porque su estética es diferente a la de las fresas que vemos en fruterías y mercados. Sin embargo, su potencial interior es 93 veces mayor, concretamente sus propiedades antioxidantes. “Es comparable al jengibre, cuya forma recuerda a una raíz y reúne propiedades saludables. El caso de estas fresas es parecido. Mientras una fresa común concentra un 10% de antioxidantes, en estas cruzadas identificamos un 1000%”, equipara este investigador. 

Este ‘arma’ que utiliza la planta de la fresa como respuesta inmune surge cuando percibe hostilidad en su entorno. “Al ser un vegetal sésil, es decir, que no puede desplazarse ni moverse ante situaciones de estrés o frente a una posible amenaza, su sistema de defensa activa hasta 16 compuestos diferentes, entre ellas la rhoifolina”, comenta este investigador. 

Fresas comerciales y silvestres

Durante los ensayos, el equipo de investigación combinó la variedad silvestre Fragaria virginiana subsp. glauca, conocida como fresa silvestre azulada por sus hojas azules verdosas y adaptada a climas fríos y de alta montaña con cuatro variedades de fresas cultivadas comerciales:

  • ‘Cristina’, obtenidas en Italia
  • ‘Romina’, también de origen italiana
  • ‘Monterey’, originarias del norte de EE.UU.
  • ‘Portola’,  fresas de zonas frías de Norteamérica

Tras su cosecha, con las muestras de fresas seleccionadas, el equipo identificó su huella química y comprobó que algunos frutos que el programa no había priorizado por criterios comerciales clásicos (tamaño, apariencia, rendimiento) presentaban un perfil excepcional: hasta 93 veces más rhoifolina que otros. Para obtener estos datos, aplicaron sistemas matemáticos avanzados basados en aprendizaje guiado.

Campo de cultivo de fresas utilizado en el estudio.

Con todo ello, los resultados del estudio confirmaron además las propiedades terapéuticas de la rhoifolina. “Estamos ante un compuesto que en los últimos años ha generado un interés creciente en farmacología, con efectos antiinflamatorios, neuroprotectores, además de citotóxicos y antitumorales que ya se han aplicado a líneas celulares”, apunta Vallarino. 

En concreto, lo han hecho ya desde la Universidad Politécnica delle Marche con células tumorales animales y el siguiente paso será trasladar estos resultados a células humanas y probar en ensayos in vitro su respuesta en tejidos cancerígenos. 

Entre tanto, lo recuerda el dicho popular y la ciencia lo confirma: la belleza no lo es todo y en el caso de las fresas, las menos comerciales pueden llegar a concentrar más antioxidantes. Esas fresas que pueden no ser las más bonitas del lineal, pero en cambio sí son las más ricas en compuestos antioxidantes. 

Más información en #CienciaDirecta: El cruce de fresas cultivadas y silvestres aumenta hasta 93 veces la concentración de un compuesto antioxidante


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