‘iDescubre’ enero-marzo 2017

La Ciencia está en la calle, ha sido capaz de vencer el miedo, o el pudor, a la popularización y llega a los ciudadanos de la mano de herramientas más o menos convencionales pero también de recursos inesperados. La sorpresa y la diversión no están reñidas con el rigor, y con frecuencia son el mejor estímulo para la mejor divulgación. El asombro es la chispa que siguen compartiendo los investigadores más sesudos y los niños que por vez primera se asoman a este universo.

Ya no hay excusa para rechazar el conocimiento científico al considerarlo algo lejano porque ahora nos sorprende en cualquier esquina, en cualquier escenario, a cualquier hora, sin que tengamos que ir a buscarlo y sin necesidad de ser especialistas en ninguna materia. Y como prueba de esta pequeña revolución repasamos en este número de iDescubre algunas de las mejores prácticas en divulgación, tanto en suelo andaluz como en otros lugares de España o el mundo.

La propia agenda de contenidos que va dictando la actualidad es ya, en cualquier medio de comunicación generalista, un llamativo resumen de disciplinas científicas. Algo que, invirtiendo el argumento, también se refleja en nuestra revista, donde la oferta de artículos y reportajes está muy vinculada a las noticias que nos interesan o nos preocupan a diario: los incendios forestales, el descubrimiento de nuevos exoplanetas, las inundaciones por lluvias torrenciales, la contribución de la Ciencia al deporte…

Incluso, y como no podía ser de otra manera, los grandes debates ciudadanos, aquellos en los que tratamos de crecer como sociedad, también están presentes en la comunidad científica y de ellos nos ocupamos al hablar de igualdad de género o de acesibilidad.

La Ciencia ya está en la calle y nos ofrece su mirada para entender mejor lo que nos rodea y para entendernos mejor a nosotros mismos.