La ciencia sale a las calles

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Los proyectos colaborativos unen a científicos y ciudadanos para mejorar el entorno más inmediato. Este novedoso enfoque persigue una investigación y una innovación más participativas. De la mano de la Fundación Descubre, en Andalucía se desarrollan ya diez iniciativas.
Participantes en el proyecto 'Cuídate, cuídalo', desarrollado en Pinos Puente (Granada).

Participantes en el proyecto ‘Cuídate, cuídalo’, desarrollado en Pinos Puente (Granada).

La abubilla es un ave de curioso plumaje en la cabeza. Con su tocado, parece un jefe siux. En Albolote (Granada) la conocen bien. 250 estudiantes de entre 10 y 14 años saben identificar no sólo de esta carismática especie, sino 31 más de las que habitan la sierra de Elvira, donde se asienta el municipio. Lo han logrado a través de un proyecto denominado ‘Torre-On’, que forma parte del programa Andalucía, mejor con ciencia. Junto con otras nueve iniciativas similares, la Fundación Descubre trata de motivar a que ciudadanos y científicos se unan para dar respuesta a un problema específico de una comunidad. Es una muestra de proyectos de ciencia ciudadana, por los que se pone en contacto el mundo de los laboratorios con el de la calle, y por los que muchos casos se abre una puerta al mundo de la ciencia y del medio ambiente tanto estudiantes de etapas preuniversitarias como para sus familias y otros colectivos.

En el caso del municipio granadino, se pretendía “generar un conocimiento del entorno natural de Albolote que redundara en un mayor aprecio al mismo. Conocer es querer”, explica Jorge Frías, promotor del mismo. Oropéndolas, golondrinas, palomas… Las aves que surcan los azules cielos de la localidad han sido registradas en una aplicación móvil, que conserva la información para dispositivos Apple. “Este tipo de iniciativas requieren de pocos recursos para alcanzar los objetivos divulgativos”, resume Frías. Dicho de otra manera, usted mismo puede plantear crear el plan para su entorno más cercano.

Los proyectos de Andalucía, mejor con ciencia son tan diversos como puede serlo la ciencia y las localidades que los acogen. El programa plantea una estrategia de divulgación que favorece que la ciudadanía sea consciente y valore la importancia de la ciencia en su día a día. “Queremos conseguir que una comunidad se ponga de acuerdo con los científicos de su entorno para identificar un problema y solucionarlo”, expone Teresa Cruz, directora de la Fundación Descubre, la entidad que promueve la iniciativa.

La iniciativa es un ejemplo de ciencia ciudadana, una forma de entender la colaboración entre el ámbito investigador y la sociedad que gana terreno. En 2016, la Fundación Ibercivis ha lanzado un observatorio que registra iniciativas existentes en España. En su lista constan 140 proyectos.

En los proyectos que coordina Descubre han participado un total de 2.500 personas en alguna de las iniciativas. Alumnado, docentes, científicos, asociaciones, empresas, ayuntamientos… los grupos de interés son muy variados. El programa busca un hueco fuera de los límites de Andalucía.

El origen

Para explicar este fenómeno expansivo, hay que retrotraerse a 2014. Entonces se puso en marcha el proyecto ‘CREECE: Comunidad para la Restauración Ecológica del Estanque del Corredor verde’, en Atarfe (Granada). Fue una experiencia piloto y germen del programa.

El proyecto CREECE, primera iniciativa. que se puso en marcha.

El proyecto CREECE, primera iniciativa. que se puso en marcha.

Durante 10 meses, diferentes agentes de la localidad trabajaron para recuperar uno de los estanques de la localidad, que estaba degradado y donde sólo habitaban especies exóticas invasoras. Un total de 1.200 personas asistieron en las actuaciones de regeneración del estanque, para culminar con la introducción de especies de anfibios y reptiles autóctonos. Esta iniciativa no sólo contó con ventajas en el medio ambiente. También facilitó a los estudiantes de la zona conocer los ecosistemas acuáticos.

“Para participar en un proyecto tiene que involucrarse la comunidad educativa, el ayuntamiento, alguna asociación cultural o empresarial y la universidad o los centros de investigación que están en el entorno”, explica Cruz. La presencia de personal científico es fundamental, ya que actúa como asesores. “En nuestro caso, hicimos un llamamiento a través de un vídeo y nos respondió un investigador de la Universidad de Granada”, explica José Fuentes, coordinador del proyecto ‘Cuídate, cuídalo’, uno de los proyectos con más éxito.

Fuentes es maestro en el colegio San Pascual Bailón de Pinos Puente (Granada). En el centro había observado el progresivo sedentarismo y malos hábitos en la alimentación, que suponen factores de riesgo para la obesidad. Involucró a una comunidad de 400 personas para retornar a unos hábitos más saludables y, con el vídeo, buscaron el aval científico con una producción audiovisual en forma de petición de ayuda. Respondió al mensaje el investigador del grupo de Fisiología y Bioquímica Nutricional del Estrés Oxidativo de la Universidad de Granada Julio José Ochoa. El proyecto, además de mejorar las condiciones de salud del alumnado y concienciar a sus padres, ha legado nuevos espacios para el colegio. Uno de ellos es un circuito saludable, usado en educación física. Junto a él queda un huerto ecológico. Todo material reciclado como neumáticos de tractores.

Una de las labores más complejas es buscar apoyo institucional. En el caso del proyecto ‘Cuídate, cuídalo’ se buscaron formas de financiación originales. Una campaña de venta de camisetas, con un margen de beneficio muy reducido, sirvió para costear los materiales del proyecto. El uso de neumáticos y otros materiales de reciclado también contribuyó para ahorrar dinero. En su conjunto, el programa está cofinanciado por la Fundación Descubre, la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

El recorrido tipo

Para conocer cómo se gesta un proyecto de divulgación científica y mejora del entorno se puede viajar a Atarfe, donde ya se han desarrollado tres. Uno de ellos es ‘CapaCITados’. La iniciativa, que nació en septiembre de 2015, se inicia cuando el alumnado del CEIP Atalaya rastreó la localidad en busca de puntos de difícil acceso para las personas con diversidad funcional. Las conclusiones de su análisis se plasmaron en un informe que presentaron al ayuntamiento de la localidad. Se partía de la idea de que la tecnología podría contribuir a derrotar las barreras urbanísticas y se pergeñó un plan.

Los escolares diseñaron una silla de ruedas adaptada al público infantil. Sus propias familias enseñaron al alumnado a coser y poder ajustar sus diseños a la silla modificada. Posteriormente, para comprender conceptos científicos y aplicarlos en su ingenio, los estudiantes actuaron con una plataforma de podobarometría, donde observaron sus propias pisadas en movimiento, las fases y subfases de la marcha, y cómo la información recogida de esta manera se puede traducir en el diseño y fabricación de productos ortopédicos, como unas plantillas. El proyecto finalizó con la incorporación de los productos y sugerencias arquitectónicas a la realidad del día a día en la localidad.

La variabilidad temática es constante en Andalucía, mejor con ciencia, que en 2015 fue elegido el proyecto más inspirador por la Red de Unidades de Cultura Científica. Lo importante es pensar en una necesidad de la comunidad, involucrar a los colectivos, buscar asesoramiento científico y ser ingenioso a la hora de buscar las soluciones. Como se haría en cualquier laboratorio.

Alumnos trabajan en el proyecto 'CapaCITados' de Atarfe.

Alumnos trabajan en el proyecto ‘CapaCITados’ de Atarfe.

Otras iniciativas

También en Atarfe se ha desarrollado ‘Somos Biodiversidad’. El proyecto ha implicado a más de 250 personas para mejorar la biodiversidad de plantas autóctonas y favorecer la presencia de su fauna asociada, en especial de mariposas. Alrededor de 200 personas han participado en el proyecto ‘Mójate por el río’ desarrollado en el tramo del río Cabra que atraviesa la ciudad cordobesa con su mismo nombre. El objetivo consistía en que la ciudadanía tomase conciencia de la importancia de preservar el cauce en un buen estado ecológico. Para ello, primero se organizaron acciones de limpieza a cargo de  y se analizó la calidad de agua en el nacimiento de la corriente fluvial.

Las experiencias en Albolote, Pinos Puente, Atarfe y Cabra han llegado a su fin, pero no así el programa Andalucía, mejor con ciencia. Bajo el título ‘Sin ruido en mis oídos’, 150 participantes de la comunidad educativa de El Padul (Granada) identifican puntos negros donde se desarrollan actuaciones de mejora acústica. El proyecto ‘Juntos hacia la agroecología’ de Huétor Tájar (Granada), en el que participan más de 700 personas, se ha dirigido a dar a conocer algunas de las técnicas utilizadas en agroecología para los cultivos desarrollados en la localidad, con la finalidad de favorecer una mayor conservación del suelo y fomentar la biodiversidad de la zona.

Mientras se expande en Andalucía, la Fundación Descubre pretende llevar la iniciativa más allá del océano Atlántico. “Queremos dar el salto y desarrollar el proyecto en Iberoamérica, para ello hemos llegado a un acuerdo con la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y también por supuesto llevarlo a otras comunidades autónomas”, avanza Cruz.

 

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